Ciertamente no viví aquella época de las colas, donde la comía escaseaba y el dinero era inútil si no había que contar. Tampoco viví represión, censura o tortura que mi memoria ni mi madurez puedan recordar.
Sea como sea, la historia recordará a ese hombre. Llenara hojas en los libros con distintos epítetos, pero quedará en la historia.
Como el dicho, "ojalá una vez muerto el perro, se acabe la rabia".
La único que puedo decir es que hoy solo quiero un Chile donde se trabaje por el progreso del país, la gente se preocupe de su prójimo y deje de ser tan individualista.
Nota: Las imágenes son la portada de cada portal de noticias de aquel día a los minutos de ocurrida la noticia. La Internet de demasiado rápida... la k...
